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Por: Greysis de la Cruz

Los Millennials son preocupación de todo el mundo, ya que representan el 26% de la
población mundial (7400 millones de habitantes) lo que supone mitad de la población
activa, con tendencia a aumentar en los próximos ocho años en un 75%.
Este gigante segmento es de gran interés de las consultoras de mercadeo, empresas,
gobiernos, partidos políticos a fin de identificar sus gustos, rasgos, preferencias y
hábitos. Y una inmensa preocupación para los padres y el sistema educativo que no
saben cómo educarlos, ante la competencia desleal de medios de comunicación y las
redes sociales que también los educan.
Los Millennials han transformando los hábitos de consumo del mundo tal y como lo
conocemos, lo que genera dudas y expectativas sobre la forma de cómo perciben la
participación política, según refleja la tendencia marcada en las elecciones en América
Latina del periodo 2010-2016 en las cuales prefirieron abstenerse de ejercer su derecho
al voto en las elecciones, debido a su desinterés y rechazo por los mecanismos
democráticos de decisión. En contraposición aumentaron su participación en protestas
convocadas a través de las redes sociales.
Los Millennials dominicanos
Según las cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) la población de
dominicanos Millennials entre los 15 y 34 años ascendía de 3,467.547 personas,
lo que representa el 35% del total de 10,496,535 dominicanos.
El control de ese 35% Millennials es ferozmente disputado por la clase política, la
sociedad civil y la delincuencia, en tres vertientes: Los que desean trabajo, los
disgustados del sistema y los que delinquen.
La clase política se empeña en descubrir sus inquietudes debido a la capacidad de los
millennials en influir a través de las redes sociales. Por ello, vemos que la
comunicación política dominicana está volcada hacia las redes sociales, tratando de
buscar adeptos y solidificar el relato político del gobierno a través de programas como
la Republica Digital y oportunidades de formación.
La sociedad civil dominicana también capta un gran número de jóvenes descontentos
con la clase política, quienes se unen al reclamo del ejercicio ético de la política y el uso
de los recursos del Estado.
Mientras la delincuencia, la drogadicción y la desintegración social capta a un número
cada vez mayor de jóvenes descontentos y sin oportunidades que son miembros de
bandas de asaltantes capaces de segar la vida por adquirir un celular, el aparato más
apreciado por los millennials.
Al margen de estos aspectos, hay que tener presente un factor inesperado en la política
actual: la apatía política es activa entre los jóvenes con mayor nivel de educación,
que simplemente no entienden las luchas antagónicas de los partidos políticos ni el
clientelismo, realidad que está impactando en la política mundial. Así lo confirma el
estudio Millennials de la Universidad de High Point de Carolina del Norte, el cual
establece el desinterés de los jóvenes en participar en política, ya que la mitad de los
encuestados por el estudio en EEUU se declararon políticamente independientes o
identificados con el liberalismo político.
¿A qué se debe que los jóvenes prefieren no votar en las elecciones? La explicación más
acertada la brinda el informe del Banco Mundial, (2016) que revela que más de 20
millones (3,2 % de la población de la región, la cual se estima en 620 millones de
habitantes) ni estudian, ni tienen empleo. En el caso de Republica Dominicana son el
21% de los jóvenes entre 15 y 24 años que no trabajan ni estudian.
Este segmento de jóvenes sin trabajo se une por iguales intereses con los más educados
que tienen trabajo, participando en protestas a nivel mundial, porque no creen en las
reglas del juego democrático actual, no las respetan, no las siguen y reclaman un
cambio inmediato.
Algunas protestas de millennials
En España los jóvenes del 15-M (2011) reunidos en la plaza del sol de Madrid
trasformaron la composición de la política en España, con el surgimiento del Partido
Podemos y su posterior adversario Ciudadanos.
Ese año, meses más tarde los jóvenes norteamericanos se revelaron para protestar con el
eslogan Ocupa Wall Street contra el poder de la banca, empresas y las evasiones
fiscales.
En Chile (2011) los jóvenes universitarios impulsaron reformas en el sistema educativo.
Este año los jóvenes mexicanos convocados por el hashtag "Vibra México" salieron a
protestar en contra del presidente Donald Trump
La resistencia en contra del gobierno de Nicolás Maduro, son los jóvenes de la
Universidad Central de Venezuela (FCU-UCV) en defensa de los derechos que el
Gobierno ha vulnerado.
También, son jóvenes los que protestaron contra Dilma Rousseff y ahora contra Michel
Temer debido al escándalo de corrupción conocido como lava jato.
En República Dominicana son jóvenes los que protestan vestidos de verde en la
exigiendo el cese de la impunidad tras el escándalo de Odebrecht.
Los gobiernos, los partidos políticos no pueden obviar a los millennials, que cada vez
son más, con características propias, a los cuales tendrán que integrar en políticas
públicas, ya que la paciencia no es una cualidad que les adornan.
Su impaciencia natural en ver de forma tangible el éxito, el dinero, la fama, es lo que
mueve su disposición al cambio inmediato del sistema. Lo que marcará la época y
trasformará la participación política con alto impacto en la cultura política de los
pueblos.
De acuerdo con los investigadores de la Universidad de High Point, la generación del
milenio se destaca entre sus características principales: antipatía política, la falta de
madurez, el individualismo, unas altas expectativas, la confianza en sí mismos, una
autoestima inflada, el narcisismo y la necesidad de comodidad. Pero al mismo tiempo,
también subrayan rasgos como la capacidad de adaptarse a nuevas condiciones y
cambiar de hábitat y de trabajo, así como la de crecer rápidamente y resolver varios
problemas simultáneamente, no son adictos al trabajo, ya que aspiran a mantener el
equilibrio entre su carrera laboral y su vida personal.
Aunque el estudio Millennials de la Universidad de High Point resalta la antipatía
política como una característica de esta generación, algunos de sus miembros ya están
presentes en la política mundial, para muestra cuatro ejemplos:
Camila Vallejo, protagonista de las protestas universitarias en Chile, a sus 26 años, se
desempeña como diputada por el distrito de La Florida, convirtiéndose en la
parlamentaria más joven de su país.
Mariana Gómez del Campo es senadora Mexicana con 38 años. Fue diputada en el
período 2003-2006. En 2007, se convirtió en la primera mujer Presidenta del PAN en el
Distrito Federal, cargo que desempeñó durante tres años.
Pablo Iglesias. A sus 37 años, es el líder de Podemos principal partido opositor de
España.
José Ignacio Paliza Nouel, a sus 35 años es el senador más joven de la República
Dominicana y designado como miembro del Consejo Nacional de la Magistratura
(CNM).
Es propicio tener claro que los Millennials a medida que crecen en número,
inevitablemente cambiaran la política y las campañas electorales.
Los gobiernos tendrán que buscar soluciones más aceleradas a los conflictos, de lo
contrario la antipatía juvenil seguirá erosionado el sistema democrático con ingredientes                                                de protestas cada vez más justas en contra de gobiernos y sistemas sordos a sus
reclamos.

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