Millennials entre votar y protestar
14 Agosto, 2017
Mostrar todo

 

Por: Greysis de la Cruz

Existen varias vertientes para analizar la oposición política, que bien puede ser, desde su
papel como oposición, su rol de oposición en el congreso nacional, su oferta electoral y
sus estrategias de comunicación política hacia la sociedad y hacia los medios de
comunicación.
En todos los aspectos hay que reconocer el difícil camino de la oposición política en
cualquier país, de igual modo, reconocer la importancia de su papel para el
sostenimiento del sistema de político, al igual que establecer que una oposición política
constructiva deja importes logros, como ocurrió en Sur África con Nelson Mandela o
como la que ejerció José Francisco peña Gómez, quien sin ganar un solo proceso
electoral, se impuso en la agenda y dominó la arena política dominicana de los años 90.
Lamentablemente a partir del relevo político en 1996 en la Republica Dominicana la
oposición ha cometido desaciertos y otras tantas han actuado con complicidad, lo que
ha debilitado el sistema de partidos y la confianza de los ciudadanos hacia los partidos
políticos.
Luego del ascenso al poder del Partido de la Liberación Dominicana, (PLD) los partidos
políticos dominicanos mermaron la rudeza discursiva que los caracterizó durante los
periodos de gobiernos de Joaquín Balaguer, debido a que con el ascenso al poder de
Leonel Fernández se entronizó un nuevo estilo de gobierno que muestra respeto las
libertades públicas y no ejerce persecución en contra de sus adversarios. De pronto, las
criticas habituales que la oposición hacia a Joaquín Balaguer no podían hacérsela a
Leonel Fernández un joven abogado que jugaba basquetbol, por lo tanto,
diametralmente opuesto a Balaguer.
Siendo oposición el PLD supo usar los errores del gobierno de Hipólito Mejía en el año
2000, para conseguir ventaja y alcanzarse al poder en el año 2004. Periodo que inicia la
construcción de una poderosa estructura de programas sociales y una mayoritaria
coalición de partidos denominada “El Bloque Progresista” compuesta con 12
organizaciones políticas más el PLD, convirtiéndose en el bloque más amplio y con
mayor fuerza en el país. Frente a los ojos de la oposición política encabezada por el
Partido Revolucionario Dominicano, (PRD) que en vez de gestar una estrategia de
política se entretuvo en luchas internas por el control de la cúpula del partido.
Es así, que en escenario político atomizado por las constantes luchas internas del PRD,
el bajo carisma de la izquierda y una improvisada agenda de los partidos alternativos. Se
le hizo fácil al Partido de la Liberación Dominicana, (PLD) mantenerse, al ceder parte
del poder a los partidos minoritarios.
Siendo uno de los desaciertos principales de los partidos políticos que en vez de pactar
con el gobierno para buscar soluciones a demandas populares, decidieron pactar para
buscar beneficios particulares contribuyendo a la conformación de un entramado
perversidad política.
Luego de múltiples esfuerzos por miembros de la sociedad civil en enderezar y unir a la
oposición política, es luego del fracaso vivido en las elecciones del 2016 que deciden
unirse en un bloque conformado con los partidos: Partido Revolucionario Moderno
(PRM), Partido Reformista Social Cristiano (PRSC, Partido Alianza País (AlPaís),
Partido Humanista Dominicano (PHD), Partido Dominicanos por el Cambio (D x C),
Frente Amplio (FA), Partido Quisqueyano Demócrata Cristiano (PQDC), Alianza por la
Democracia (APD), Partido Revolucionario Social Demócrata (PRSD), Opción
Democrática (OD) y Partido Socialista Cristiano (PSC). El bloque se ha mantenido
unido para fijar posiciones en la agenda pública sin revelar si la unidad se mantendrá
para las próximas elecciones en el año 2020.
No deja de ser positiva la unión de los partidos opositores del país, pero aún persiste la
necesidad de un cambio brutal de mentalidad para que puedan conectar con los anhelos
ciudadanos.
La realidad es que los partidos dominicanos están envejecidos, al carecer de una
estrategia de comunicación política que los mantenga vigentes en la sociedad. Ninguno
de los partidos de oposición tiene una campaña, ni siquiera en redes sociales, para
trasmitir sus ideas, sus valores, sus posiciones frente a los temas programáticos de la
agenda nacional. Mientras sigan así seguirán siendo una maquinaria que solo se junta
para opinar en la prensa y participar en las elecciones perdiendo la confianza de los
sectores más conscientes de la sociedad.
Pese a la formación del bloque opositor, al carecer de una estrategia de comunicación
no han logrado impactar en agenda nacional, más bien son obligados a opinar, pero el
control de la agenda es dominada por los empresarios, el gobierno y los grupos de la
sociedad civil.
Esto al no comprender el momento político que marca la generación de este tiempo a
nivel mundial. Donde se multiplica una generación de ciudadanos que se rebela contra
los viejos paradigma del poder establecido: Los intermediarios financieros, la banca, los
medios de comunicaciones, el Estado, las corporaciones multinacionales.
Ese sentimiento de impotencia frente al status quo, no ha sido debidamente interpretado
por los partidos de oposición, muchos de ellos comprometidos moralmente por aprobar
proyectos cuestionados en el congreso.
No han sido capaces de interpretar esos sentimientos en la sociedad dominicana, donde
cada vez más personas se dan cuenta de la falsa que sustenta el sistema: el paternalismo.
Ni siquiera han considerado distanciarse del discurso que los aferra al pasado de
promesas paternalistas y mesiánicas, cuando la sociedad espera una nueva política
centrada en un discurso que conecte con la humildad, con candidatos, partidos políticos
que se muestran igual de humanos que los votantes. Sin que la oposición fomente
nuevos liderazgos que compitan, debido a la resistencia de la cúpula envejecida de
seguir controlando el escenario político en menoscabo de sus dirigentes jóvenes.
Lo que confirma la ignorancia de la cúpula partidaria sobre el liderazgo actual, poseedor
de un discurso novedoso, alejado del paternalismo que lo resolverlo todo, más bien se
muestra empático, comprensivo, conectado con los reclamos populares los cuales
también padece.
El problema de la oposición política dominicana es que no salen de su zona de confort,
prefieren estar acomodados viviendo de hazañas pasadas sin proponer ni ejecutar
ningún cambio, que los muestre empáticos con el liderazgo de hoy.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *